Planetesimal
En la caótica, exótica y polvorienta biblioteca que el doctor y la americana montaron, ladrillo a ladrillo de letras, se colaron algunos ejemplares que yo traje de mis viajes improvisados a finales de los 1980s. El psicodélico periplo por los rincones oscuros de esa época oscura y controversial del Grateful Dead, de la primavera del 1988, la presencia de uno de mis primos en Boston me motivó a decir 'aquí me bajo, hasta aquí llega el camino'. Las semanas de constante viaje de ciudad en ciudad desde Atlanta a Worcester, Mass., habitando esa población nómada comprometida con seguir a los Muertos Agradecidos, dejó de ser algo asombroso y transformador cuando un policía encubierto intentó arrestarme por vender camisetas tye-dye sin permiso de la ciudad. Una inesperada pelea entre extraños distrajo al oficial de lqa ley lo suficiente como para salir corriendo y escabullirme entre la ralea multicolor de la fiel audiencia que se identificaba como los Deadheads. Yo fui una es...
