Un libro es una máquina para viajar en el tiempo

 

Versión paperback Vintage de 1972


Con ocho páginas de dedicatorias, prólogo, contenido, una página repetida por error y demás cosas, la autobiografía celebrada de Piri Thomas comienza como tal en la página nueve que lleva el número tres. Sin embargo, independiente del contenido y el valor literario de la obra, me llaman la atención ciertos detalles editoriales de la época.

1. En lo que es la página cinco - enumerada xii - la segunda del prólogo, Thomas escribe que como "Porty-Reecan" está "Unsatisfied, hoping, and always reaching", con todo y Oxford comma, cuyo uso opcional resulta, en mi opinión, incongruente en un libro sobre la calle neoyorquina y su efecto en un muchacho boricua buscándoselas para evitar, entre otras cosas, la pobreza que a este punto le resulta inexplicable. Decisión editorial de Vintage Books, sospecho. Tal vez esa comma no era tan controversial enantes, pero sospecho que lleva décadas arrastrando una suerte de pedantería orgullosa.

2. Más me interesan esas tres palabras que usa para caracterizar al puertorriqueño en los niuyores y que para mí aplican tanto entonces como hoy día para identificar la inquietud innata de todo boricua: Falta de satisfacción, arrastrando la más cruel de las emociones, que es la esperanza y siempre estirando el brazo para alcanzar algo, ya sea el proverbial mangó bajito o algo más suculento pero justo fuera de su alcance - libertad, independencia, asimilación, dinero, compañía, amor, venganza, en fin, la lista es infinita. Porque esa es nuestra realidad: nos han quitado tanto y al parecer quieren la isla completa también. Pero eso es harina de otro costal y a lo que vinimos.

3. Al final del libro hay una larga lista de diferentes libros publicados por Vintage Books. Comienza con un listado de estudios sobre la mujer. Cualquier diría qué vanguardistas, aunque ya para el 1972 el feminismo estaba instalado en parte de la corriente principal norteamericana a pesar de que fue por esos tiempos que una mujer casada podía por fin en efecto abrir su propia cuenta de banco con tarjeta de crédito... insólito que eso haya sido legalizado durante mi poco más de medio siglo de vida. Sin embargo, al pasar la página encontramos tres páginas sobre historia mundial con los autores típicos del tema: Foucault, Marx, Regis Debray y Salvador Allende, David Knowles y nuestro propio Manuel Maldonado-Denis (nuestros dos apellidos atados por el guión impuesto por editoriales). En la última página de este abrumante inventario de publicaciones, encontramos las "Bellas Letras" de Vintage. Un título me llamó la atención: Seducción y traición. La mujer y la literatura, de Elizabeth Hardwick. No conozco la obra ni la autora, aunque creo haber visto su nombre en esta biblioteca que habito debido a mis circunstancias.

Los que han leído hasta aquí se preguntarán el propósito de este monólogo soso. Nada complicado. Abran cualquier libro publicado en los últimos 20 años por decir algún número y ¿qué encuentran? Nada de esto, la obra, el autor, dos o tres 'validaciones' de quienes se han leído un par de páginas y con suerte alguna información del autor. Pero definitivamente casi nunca más de 200 páginas, si eso, y la carencia de un cuido editorial adrede. El libro moderno está perdiendo su capacidad de transportarnos en el tiempo, cada vez más caros y lanzados al vacío en su mayoría a menos que algún sutano detecte algún elemento de best seller. 

Bienvenidos a la biblioteca de University, donde las máquinas del tiempo siguen proliferándose. Me propongo agarrar libros sin ton ni son y apreciarlos como objetos de arte. La obra entre sus páginas habla por sí sola.

Hasta la próxima. El lector anónimo. IYKYK

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